Category: Humoristas españoles para el recuerdo


La historia de su vida

Francisco Gómez Gandía, (nace en Sevilla, 1930, muere el 10 de febrero de 2005) famoso humorista sevillano, conocido por el público como Paco Gandía, también hizo sus pinitos en el teatro y en el cine, aunque también quiso ser cantaor y torero. Nació en el barrio de San Juan de la Palma de Sevilla, en la calle Viriato, en 1930, murió en el Hospital de la Macarena de Sevilla, en 2005.

Era de destacar su bondad y el arte que tenía, sus “casos verídicos” se hicieron famosos por todo el mundo. El primer “caso verídico” lo lanzó al estrellato a mediados de la década de 1970 con “el de los garbanzos”, principalmente por la tierra donde vivió, Sevilla, trataba todos los temas, hasta los más escabrosos como los entierros y la muerte. Decía “esto es una cosa que hay que hacer y ahora mismo estaría contando chistes si me hubiera muerto yo”. Y es verdad, sólo le bastaba abrir la boca en el lugar donde se encontrara, que se escuchaba la risa contenida del que estuviera acompañándolo en ese momento.

Era como el más típico sevillano de nacimiento, gustándole el fútbol, se decantaba por el equipo del barrio de Nervión, el Sevilla Fútbol Club, miembro cofrade de la “Hermandad de Los Negritos” y gran admirador del torero Curro Romero, un “currista”. Como actor ha actuado en películas cómicas como Se acabó el petróleo, de 1980.

Muchas galas de las que hacía las dedicaba a ayudar a los niños, de forma benéfica, pero no quería dar difusión a este grandísimo hecho, su intención era ayudar a los que lo necesitaban. Se hizo de gala en gala los 102 municipios de la provincia de Sevilla, recorriéndolos en su coche Mercedes.

Se quedó viudo en 2003, el fallecimiento de su esposa le afectó bastante, estaban muy unidos, tuvieron dos hijas. Paco Gandía falleció la madrugada del 10 de febrero de 2005, a los 75 años en el hospital sevillano Virgen Macarena debido a unas complicaciones por el tumor pulmonar que padecía. La muerte del artista sorprendió a amigos y familiares, eran muy pocos los que conocían su enfermedad.

El humorista, dos días antes recibió el alta después de ser intervenido y llevado a oncología, donde permanecía en silla de ruedas, el tumor estaba tan extendido que una operación no podía hacer nada.

En 2004 se le homenajeó en reconocimiento a su trabajo por parte del pueblo sevillano fijándose una placa con su nombre en la casa donde nació.

Por iniciativa del humorista Josele -junto a Gandía y Pepe da Rosa fueron grupo humorístico-, se pidió a Andalucía que reconociera su labor y solicitó una calle en la ciudad que lo vio nacer, petición que fue oída por el alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín quien dijo que la estudiaría y que iba a dedicarle el Carnaval de la Alameda, del que iba a ser pregonero Gandía.

El alcalde destacó sobre él que fue un “embajador para la ciudad y persona que va a perdurar en el tiempo y con la que todos hemos disfrutado mucho”, descripción que compartieron muchos de los presentes en el tanatorio.

"Paco Gandía"

La historia de su vida

Gila nació en el barrio madrileño de Chamberí. Huérfano de padre a temprana edad y con dificultades económicas en su hogar, abandonó los estudios a los 13 años. Su primer trabajo fue de pintor de coches. Retomó sus estudios hasta el segundo grado de aprendiz de mecánica de aviación, y trabajó en los Talleres Elizalde de Barcelona. Posteriormente fue fresador en Construcciones Aeronáuticas SA (CASA), en Getafe.

Al estallar la Guerra Civil, como militante de las Juventudes Socialistas Unificadas se alistó como voluntario en julio de 1936 en el Quinto Regimiento de Líster.En Valsequillo (Córdoba) fue puesto frente a un pelotón de ejecución y logró salvar la vida. El fusilamiento se produjo al anochecer de un día lluvioso y los integrantes del piquete estaban borrachos, por lo que no le acertaron los disparos. Gila se hizo el muerto y logró sobrevivir.Poco después, en diciembre de 1938, fue hecho prisionero e internado hasta mayo de 1939 en un campo de prisioneros, donde coincidió con el poeta Miguel Hernández. Pasó después por los penales de Yeserías, Carabanchel y Torrijos, y a continuación cumplió un servicio militar de cuatro años.

Empezó su trabajo como humorista gráfico en “La Exedra'”, revista editada en Salamanca por un grupo de universitarios hacia los años 1943 y 1944 y, más tarde, en La Codorniz y en Hermano Lobo; pero, según su autobiografía, el éxito le llegó en 1951, cuando actuó en Madrid como espontáneo en el teatro de Fontalba, donde contó un improvisado monólogo sobre su experiencia como voluntario en una guerra. En la década de 1950, actuó en la radio.En 1968, se “exilió” para huir de una paternidad no reconocida, fijando su residencia en la ciudad argentina de Buenos Aires. Allí puso en marcha una compañía de teatro y la revista satírica “La gallina”, también se destacó por sus actuaciones unipersonales en el programa Sábados circulares. Hizo varias giras por toda Latinoamérica, incluyendo Venezuela, donde participó en el programa de humor “Radio Rochela” en Radio Caracas Televisión, invitado por Tito Martínez del Box, y desde 1977 realizó giras también por España. Regresó definitivamente a España en 1985.

El modo más frecuente de expresar su humor era mediante diálogos figurados (en realidad monólogos) al teléfono, cuyo costumbrismo ingenuo lindaba a veces con el surrealismo. En sus monólogos, cabe destacar que no utilizaba palabras malsonantes o polémicas. En tales fingidos diálogos telefónicos tenía una muletilla que se ha hecho famosa: tras preguntar por su supuesto interlocutor, Gila decía “¡que se ponga!”.

Falleció en 2001 en Barcelona, a causa de una insuficiencia respiratoria debida a una enfermedad pulmonar crónica que sufría.

"Gila"

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